"Las palabras describen eventos, pasados, presentes y futuros, no quiero terminar mal contigo.
La palabra tiene valor en el pasado en el presente y en el futuro, cuida lo que dices, no quiero terminar mal conmigo."
Hoy me cause un dolor mayor, de una manera planeada, que el de tus palabras no planeadas.
Hoy perfore mi nariz como tus oraciones taladran mis oídos, mi cabeza, mi estomago.
El dolor fue peor que todas tus palabras juntas en una ráfaga de cenizas aun prendidas,
la aguja pasando de un poro a otro se sentía como las letras de tu nombre, las letras de tus comentarios más terribles, las letras de las palabras que ya no quería recordar; las curvas, las líneas de todas y cada una de las palabras que deseaba nunca hubieras dicho.
Las lágrimas por mi mejilla no eran por el dolor causado por la aguja, era por todas esas palabras que te dije, les dije , las palabras que me dijiste, que me dijeron, que sé nunca debieron articularse.
Ese seria mi acto, mi marca, mi recordatorio a las palabras que nunca se dicen, que nunca suenan ,que dentro se quedan.
Pero el encaprichado viento siempre vuela el sonido, a otro camino a otro destino, vuelve espiral la simple ráfaga, cambia de curso; cambia de curso como la aguja cambio su línea recta por una que ella misma y mi cuerpo pedían, pedían no recordarte, pedían desviarme a otro pensamiento.
Fallido fue el intento de recordarme, el prohibirme decir esas palabras "que aunque se piensan no se dicen" y leeme aquí diciéndoles lo que nunca debí decirles.
La perforación que probé hacerme el día de hoy fue la del Septum, pero las reacciones de mi cuerpo fueron de movimiento, ocasionando la desviacion de la aguja y haciendo a Erick (un buen amigo) decidir quitarme la pieza y decirme que si deseo volver hacerme la perforación debo esperar.
Lo cual haré pronto.
Realmente es el miedo es lo que duele.
Las palabras no duelen, son los sentimientos.