domingo, 15 de diciembre de 2013

La Semilla

Se observa una niña acostada en el piso, de tez morena. Es de noche y la luna pareciera que la enfocara con su luz.


Su cabello, que parecieran miles de rastas, se empiezan a mover y la arrastran.
La llevan hasta un campo amplio, las rastas se empiezan a clavar en la tierra, comienza a nublarse y algunas nubes cubren la luz de la luna mientras caen unas pequeñas gotitas de lluvia, ella solo hace un gesto de incomodidad, la lluvia deja de gotear, se despeja el cielo y la luna la alumbra de nuevo, gira sobre si al lado contrario se acomoda y vuelve a caer en sueño profundo.
La lluvia, confiada de que duerme plácidamente, cae esta vez más fuerte y sus rastas se clavan más en la tierra.

Van bajando por la tierra como si fueran raíces, por su camino van pasando por cada capa de la tierra, hasta llegar a un agujero que las lleva a una pequeña entrada metálica y podrida que conduce a una ciudad donde hay miles de catrinas y catrines.

Pasan arrastrándose por el piso, observando desde abajo, se puede ver un catrín manejando una enorme carroza, con miles de cajas de madera selladas con la leyenda “frágil” saliendo de la ciudad. Mientras avanzan se ven algunas fabricas al fondo por las que brincan gotas de agua y vapor de humo.
Su cabello corre más a prisa y nos lleva por varios escenarios,  pasan levantando los huesos, de lo que fueran pies, de varios bebedores en una cantina, en su camino se encuentran un gusanito de mezcal que va cruzando tranquilamente debajo de una mesa y que al verlos aprieta paso y luego se hace bolita y rueda por la velocidad de las rastas.
Siguen pasando por plazas y casas hasta llegar al camino que conduce a una de las fabricas, donde se empiezan a unir hasta parecer una sola, por los lados se ven más grupos de rastas de diferentes colores y hasta cabello chinos y lacios que hacen lo mismo.
Pareciera que la enorme rasta va a vomitar algo mas lo retiene y entra a la fabrica, donde se ven varios huesudos trabajadores, taladrando, tallando diferentes bloques.
la rasta llega, junto varios mechones más, a un vagón enorme y depositan una cosa que pareciera una gran piedra.
Los diferentes mechones se van rápidamente (…)

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